Una masa que no se desgrana, con un borde bien alveolado y mucho piso: así es esta pizza sin gluten. Fácil de hacer, con pocos ingredientes y sin necesidad de amasado largo. Ideal para la noche de pizza en casa, sin extrañar la de siempre.

La pizza es, para muchos celíacos, lo que más se extraña al arrancar esta forma de comer: esa combinación de borde crocante y miga tierna no es fácil de replicar. En esta receta buscamos justamente eso, jugando con la proporción de harina de garbanzo y almidón de maíz para lograr una base crocante pero con una miga húmeda y esponjosa.
Ingredientes:
- Almidón de maíz: 240g
- Harina de garbanzos: 30g
- Harina de arroz: 30g
- Goma xántica: 6g
- Sal: 6g
- Levadura seca: 1g
- Azúcar: una pizca
- Agua: 300g
- Aceite: 9g

Procedimiento:
- Mezclar las harinas con la levadura, la sal, el azúcar y la goma xántica.
- Agregar el aceite y el agua. Integrar con batidor manual hasta lograr una masa blanda.
- Terminar de amasar hasta que quede suave y sin grumos.
- Estirar la masa (podés hacerlo con las manos o ayudarte con una espátula, ambas aceitadas*).
- Dejar leudar hasta que duplique su tamaño.
- Pintar con salsa de tomate y hornear la prepizza entre 10 y 15 minutos a horno fuerte (200°C - 250°C). Agregar el resto de los ingredientes y terminar de cocinar.
*No recomendamos mojar con agua porque, como estamos trabajando con un alto porcentaje de hidratación, lo último que necesita la masa es más agua. Además, el aceite va a ayudar a dorar y generar corteza.
Detalles:
El objetivo es lograr una masa crocante, pero con una miga húmeda y esponjosa, por eso elegimos esta mezcla de harinas y en estas proporciones. El garbanzo incide directamente en la miga: con más garbanzo y menos almidón de maíz vamos a obtener una masa mucho más suave pero con menos crocancia. Si usáramos más arroz y evitáramos el garbanzo, el resultado también sería bueno, pero la miga se volvería un poco más seca. Todo va a depender del resultado que quieras obtener.